Obama gana Mississipi y las coas quedan así. Faltan una decena de estados, pero las proporciones difícilmente se modifiquen demasiado. ¿Qué está en juego de acá en mas? Tres elementos:
- Cantidad de delegados. Difícilmente Hillary llegue a superar a Obama. Debería ganar por bastante todas las primarias que faltan, lo que es imposible a la luz del devenir de los hechos. En este sentido ningun candidato alcanzará la mayoría necesaria para ser electo candidato del Partido, por lo que serán importantes los debates y negociaciones durante le curso de la Convención Nacional. Desde ya que el mayor número de delegados es un argumento fuerte para buscar la nominación del partido.
- Cantidad de votos. Este es un elemento no menor, al que se le venía restando importancia pero esta semana ha aparecido en más de un portal de noticias o blog sobre el tema. Al fin y al cabo, es tan importante saber cuantos delegados ha ganado un candidato por el voto popular como cuantas personas los han votado. Los delegados en realidad aportan representación a cada Estado, lo que en un sistema federal es fundamental. En este sentido, los Estados más grandes aportan más delegados a la convención, porque tienen mayor cantidad de habitantes que, pero tampoco lo hacen de una manera absolutamente proporcional, ya que en ese caso un Estado tan grande como California definiría quién es el nominado del partido. La cantidad de delegados que aporta un Estado dependen de su tamaño pero no absolutamente. Esto le da un elemento federal y un respecto a la geografía americana. Sin embargo, en una carrera tan peleada por la nominación, Hillary intentará alcanzar un número de votante superior al de Obama, a fin de justificar al menos un elemento democrático de sus triunfos y no basarse solo en la fuerza de los superdelegados para lograr una nominación.
- El tercer elemento son justamente los superdelegados. A medida que se debate el tema de la independencia de los mismos para elegir o no un candidato que no ha ganado en el Estado que el representa, el número de superdelegados que apoyaban a Hillary irán pasándose a las filas de Obama. Hasta ahora lo han hecho 5, pero durante el proceso que falta seguramente sean algunos más. Todo dependerá de la contundencia de los triunfos de este en los Estados en juego.








