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Luego de hacer unas pinturas el fin de semana, me sugirieron que tenían algunos elementos de la obra de Cy Twombly. Más que un elogio, para un artista (o alguien que se asemeja a ello) esto es un poco incómodo, ya que implicaría falta de autonomía u originalidad en el proceso creativo. Sin embargo, yo soy de los que creen que parecerse a otro autor no esta nada mal en el arte. Al contrario, creo que renegar de ello sería absurdo y mentiroso.

Tuve la suerte de conocer en vivo la obra de Cy Twombly en NY y, aunque al trabajar en mi obra realmente no pensaba en la suya, estoy segurísimo de que en mi inconsciente se encontraba presente. Me puse entonces a bucear la red en busca de este autor y así fue como encontré un trabajo que me pareció fascinante.
Se trata de una serie de pinturas que el artista preparó en el año 2001 para la Bienal de Venecia. Pero para disfrutarlas en su magnitud es necesario entender el contexto.
Según explica el sitio web del Museo del Prado, Harald Szeemann encargó a Cy Twombly una obra relevante para la exposición Fundamento de la Humanidad organizada por la Bienal de Venecia en algo así como una despedida de la modernidad en el umbral entre los dos siglos.

Para entonces el pintor creó un ciclo narrativo consagrado a la célebre batalla de Lepanto. La misma se trató de una batalla naval en la que, el 7 de octubre de 1571, se enfrentaron en el golfo de Lepanto los turcos otomanos con la Liga Santa, coalición cristiana formada por España, Venecia y la Santa Sede.
Además de la trascendencia histórica de la victoria aliada frente al expansionismo turco, la batalla de Lepanto se constituyó en un motivo clásico para los artistas contemporáneos (Tiziano, Tintoretto, Veronés, Cambiaso, entre otros). (más…)
Categorías: Arte Diseño y Fotografía
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La feria de arte que se celebra este fin de semana en el predio de La Rural está siendo un éxito total. Quien no fue aún puede hacerlo hoy domingo y mañana Lunes (de 13 a 22hs). Creo que es un espacio IMPERDIBLE. Una ocasión especial para ver todo lo que se está haciendo en nuestro país (y algo de nuestra región también) en materia de arte.
Al respecto de lo que van a encontrar allí, personalmente encontré este año una feria mucho más “amena”, en el sentido de que es mucho más estética o “clásica” (relativamente) a las de años anteriores. Me refiero con esto al hecho de que hay menos instalaciones, fotos, pinturas u objetos de arte puramente conceptual (sin un valor estético distintivo).
Teniendo en cuenta que ese tipo de obras (puramente conceptuales) son más difíciles de “digerir” por el público en general, este año las obras de la feria son bastante más “lindas”, habiendo mucho más pintura que objetos o que instalaciones (en comparación con años anteriores).
En este sentido, el debate de en torno a estos espacios es el que plantea el dilema que podríamos definir en algo así como: obras de vanguardias vs obras accesibles (en otros contextos, pasa lo mismo con Casa FOA, la exposición de Diseño y Decoración, o con Puro Diseño y otras ferias del estilo, que se debaten entre estas dos opciones…).
Las vanguardias tienen que ver con expresiones de lo que está por venir. Contienen mucha experimentación, mucho riesgo en si mismas y son más difícil de “entender” o disfrutar por parte de los visitantes. Sin embargo, aportan un elemento de exploración o ensayo tal vez más productivo para los artistas y para el mundo del arte en general.
Este año, en cambio, encontré en la feria más material del tipo “ya se probó y gustó”. Obviamente esto tiene absoluta relación con el aumento de ventas de la feria (véase este artículo de ADN Cultura). Esto también es bueno para el arte, ya que el buen negocio de las galerías (y en consecuencia de los artistas) moviliza el negocio del arte argentino.
La feria ArteBA venía siendo un lugar de vanguardia y experimentación para un público restringido que buscaba encontrarse con lo “último”. En cambio, ésta versión creo que ha definido el rumbo de esta feria como un espacio más “seguro” y accesible, presentando obras ya consagradas o en línea con estilos (también contemporáneos por su puesto) pero ya probados y bien recibidos por el público no especializado.


Categorías: Arte Diseño y Fotografía
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He discutido varias veces con amigos sobre la calidad del arte abstracto y lo he defendido contra las posiciones que lo acusan como un arte de menor calidad o dignidad que el realismo. Es común de quien no habitúa el mundo del arte calificar a las expresiones artísticas más típicas del siglo XX como de menor jerarquía, mientras se defiende el arte en su modo más “clásico”, con una tolerancia cronológica que llega hasta el impresionismo, como el último movimiento aceptable para el “buen gusto” o digno de los “buenos artistas”.Pensando en como fundamentar lo que sentía sobre la abstracción se me ocurrió una comparación que podría servir como ejemplo.Quienes piensan de esta manera (hostiles a la abstracción), admiran el arte clásico de la misma manera que a la música clásica. Entonces se me ocurre preguntarles: ¿porqué consideran de mejor calidad la música clásica, que no es explícita en lo que dice, que la música popular, que dice con palabras lo que quiere significar? Cuando un genio de la música hace sentir paz, amor, tensiones o miedo, cuando hace pensar, cuando nos traslada a lugares diferentes sin la necesidad de expresarlo con palabras (como la letra de cualquier canción) se le reconoce una grandeza única y se lo eleva a los altares. Mientras que si un artista plástico logra esto a través de las mismas herramientas que la música no se lo reconoce de igual manera.Por ejemplo, Vivaldi puede explicarnos la Primavera o el Invierno con su música, a la vez que Shostakovich puede atormentarnos y apasionarnos con sus sinfonías; pero un expresionista abstracto no tiene el derecho de hacerlo. Tiene que dibujar un árbol con sus hojas bordeaux cayendo, o tiene que pintar una tormenta con rallos!!!Yo creo que las formas, los colores, el equilibrio, las armonías, los movimientos y los diferentes ritmos logrados a través de los instrumentos del pintor (o del escultor…) tienen igual capacidad de movilizarnos sentimientos y expresarnos ideas. Entonces, ¿por qué el artista plástico necesita poner una persona, un objeto explícito o una determinada situación para que le sea “aprobado” su arte? ¿Es más, por qué, con el mismo argumento que la música, no se lo considera mejor que el arte realista?Yo tampoco lo considero mejor, pero considero que cualquier expresión artística tiene su propia dignidad y merece ser respetada como cualquier otra. En general, creo que la calidad de una obra pasa más por la calidad del autor y lo que él logra en ella, más que por el estilo adoptado.Ahora bien, se me hace un poco más difícil explicar en pocas líneas el porqué este arte (el abstracto) no es entendido por tanta gente como si la música “abstracta”. Creo, básicamente, que se trata de tiempo. La música clásica tiene varios siglos más que esta expresión artística, que apenas si cumplió sus primeros 100 años de vida. Por esta razón, y supongo que por otras también, el arte abstracto no es tan popular (no se estudia tanto en el colegio, no se ve en todos los museos, no se conocen tanto sus artistas), mientras que la música si es mayormente difundida.Sin embargo, así y todo, creo que a la mayoría de la gente, si le presentaran una composición de Mozart y una de un principiante, no le encontraría grandes diferencias y seguramente no sabría decir cual es mejor (lo que no implicaría decir que son de igual calidad). De la misma manera entonces, el hecho de no distinguir un Kandinsky de un cuadro mío no significa que estos sean iguales!!!(Imágenes: Rothko y Kandinsky)
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