Pensando en las 300.000 personas que el pasado domingo estuvieron en el Monumento a la Bandera en Rosario, en mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo y de estudio, los taxistas, quiosqueros, transeúntes, así como el 95% (por poner una cifra) de toda la gente que he escuchado hablar en estos días sobre la discusión entre el Campo y el Gobierno, me acordé de una frase de Gaetano Mosca que había leído durante mi carrera de grado. La busqué y por suerte la encontré:
“Cuando decimos que los votantes eligen a sus representantes, empleamos un lenguaje inexacto. La verdad es que los representantes se han elegido a si mismos por intermedio de los votantes”
Nada más oportuno que esta afirmación para describir el círculo vicioso que mantiene atrapada a Argentina (y gran parte de Latinoamérica) en el subdesarrollo.
La cuestión de las retenciones tiene una vinculación absoluta con este concepto. Una recaudación de semejante magnitud percibida por el Gobierno Central, no co-participable con las provincias y asignable discrecionalmente a los gastos que ellos consideren necesarios (por los superpoderes otorgados en el congreso), es la causa y consecuencia de nuestros problemas.
Como en la discusión del huevo y la gallina (¿quién fue primero?), la recaudación y el poder se disputan la paternidad.
Los 30.000 millones de dólares de ingreso fiscal “retenidos” por los Kirchner desde su llegada al gobierno son la medida más clara de su poder. Es esa “billetera” la que ha atraído como un imán a los Gobernadores, Diputados y Senadores de todo el país a su proyecto transversal. Es esa billetera la que le permite a Nestor Kirchner financiar estructuras políticas, controlar medios de comunicación (a través de la asignación de publicidad oficial), reelegirse a través de su esposa, asumir la presidencia del Partido Justicialista y hacerse dueño de los “superpoderes” delegados (vuélvase a leer la afirmación de Mosca).
De esta forma, el dinero les ha dado el poder necesario para conseguir cada ves mas poder y de esa forma más dinero y más votos, de forma tal que su poder se incrementa proporcionalmente, conquistando así nuevas adhesiones políticas y retroalimentando su poder y también su dinero…
En palabras de Mosca, Kirchner puede seguir eligiéndose a si mismo, primero lo hizo “por intermedio de sus votantes”, ahora por la adhesión de partidos y dirigentes políticos miserables que algunas veces por miedo y otras por conveniencia o comodidad dan la espalda a la sociedad que les ha dado su lugar
¿Qué se discute?
El Congreso adicto sostiene que existe “Emergencia económica” (la que sus jefes aseguran haber superado) y así justifican la delegación de “superpoderes” (causa material de la suba indiscriminada de retenciones). En este marco, se me ocurre una pregunta: ¿cómo son compatibles la Emergencia económica con la Renta extraordinaria?
Más allá de la redistribución del ingreso que necesariamente tenemos que concretar en nuestro país, lo que la inmensa mayoría de los Argentinos hoy discute no es el modelo económico, sino el “modelo político”. Se discute la Institucionalidad, el respecto a la Constitución, la independencia de los medios de comunicación, la realización de un País federal, así como la división, equilibrio e independencia de los Poderes.
También vale recordar que el “modelo económico” al que se refiere el oficialismo no ha sido establecido por ellos. Fue durante el Gobierno de Duhalde, con los Ministros de Economía Jorge Remes Lenicov y Roberto Lavagna, cuando la Argentina “barajó y repartió de nuevo” (para bien o para mal) las cartas de su economía (básicamente a través de la devaluación del peso frente al dólar). La combinación entre la devaluación y la suba ininterrumpida de los precios internacionales de los alimentos ha zanjado la reactivación de la economía argentina. Los gobiernos de Nestor y Cristina Kirchner no han hecho más que continuar con este “modelo” económico.
En tal medida la economía ha seguido su camino inicial, que podríamos decir que la han dejado en “rueda libre”, habiéndole negado las medidas complementarias que necesitaba: inversión en energía, recuperación de la confianza en el exterior (recuérdese como ejemplo la sociedad con Chavez), entre otras.
Esto nos lleva a otra pregunta: ¿Cómo un país puede pretender redistribuir la renta de un sector (el Agro) para subsidiar el surgimiento de otro (la Industria) sin invertir en energía, requisito esencial para el desarrollo de éste último?
El “modelo de país” que han desarrollado los Kirchner no es económico (han continuado el que heredaron), es un modelo político. Y en este sentido, este modelo ha perseguido un solo objetivo: La acumulación de poder.
¡A este libro ya lo leí!
Es importante tomar conciencia de esto: el aumento de las retenciones no responde a un objetivo económico, sino político. El Superavit Fiscal en juego depende de los gastos que realice el Gobierno, y la asignación de fondos de este Gobierno es política. Por lo que el superávit del Gobierno es una hecho político.
Es la “caja política” la que está en juego, no la redistribución del ingreso.
Y esta es la gran lección que ha aprendido la sociedad Argentina frente a su clase dirigente. Por eso ya no le cree. Por eso tantos de nosotros, a quienes SI NOS IMPORTA la distribución del ingreso, estamos con el campo.
Porque no estamos discutiendo un modelo económico, estamos discutiendo un modelo político.