A partir del sistema de lectura y participación que se desarrolla en el MBA que me encuentro realizando, encuentro algunas diferencias en el modo de estudio que estoy seguro que hacen que el conocimiento adquirido sea más profundo y útil que el adquirido durante la etapa Universitaria. Las razones que encuentro las describo a continuación.
Aclaración: aclaro que he estudiado carreras sociales (3 años de Derecho en la UBA y 5 años de Ciencias Políticas en la UCA) y que las carreras más técnicas o exactas tal vez no tengan este problema tan claro. Pero entiendo que a rasgos generales si lo tendrán.
Describo los dos modelos (Leer para pasar y Leer para decidir) y en el primer modelo concluyo cada punto con una conclusión o “consejo” que le haría a un profesor universitario.
“Leer para pasar”
En la Universidad se pretende que el alumno lea mucho, realmente mucho y que memorice y a veces “entienda” algo de lo que ha leido. De este modo, el método de estudio de la Universidad se puede resumir en “Leer para pasar”. Básicamente no hay otro objetivo al estudiar. Pero este método encuentra un obstáculo muy grande: la cantidad. Entonces tenemos dos problemas: el método que exige leer para pasar, pero agravado por una ridícula cantidad estipulada para leer, que excluirá a muchos alumnos de ese hecho de “pasar”. Ya sea porque no tienen ese tiempo, esa voluntad y dedicación, o porque simplemente no están dispuestos a leer solo para pasar (por lo que no llegan a la cantidad estipulada).
En este sentido, los profesores y alumnos saben perfectamente que no se leerá toda la bibliografía obligatoria. Mientras los profesores sueñan con la utopía de que algunos buenos alumnos puedan abarcar todo este eterno contenido y en función a este sueño justifican su método, saben que éstos serán muy pocos. Conocen perfectamente la realidad por la que 3/4 de la clase trabaja el resto del día (ya sea para pagarse los estudios o simplemente porque cree que el mundo competitivo en el que viven no les permitirá darse el gusto de comenzar a trabajar a los 23 o 24 años). También saben que los alumnos que no trabajan y leen todo el material lo hacen a una velocidad y salteando partes de tal forma que es casi imposible que tan solo recuerden la idea de la mayoría de las cosas que leen.
Profesor: los alumnos no leerán todo el material y los que lo hagan lo harán a vuelo de pájaro, sin la profundidad con la que usted plantea su materia. Es un hecho de la realidad, el filósofo escolástico que vivía para eso en el medioevo no existe más. El alumno necesita también leer internet, actualizarse en tecnología, hacer deporte, llevar una vida familiar y de amistad acorde a su edad. No lo obligue a elegir entre ser un estúpido o un vago, déle la opción de ser un buen alumno dedicando un tiempo prudencial al estudio. Estipule una lectura lógica y prudencial para su materia (y recuerde que no es la única, seguramente estará cursando varias más a la vez). No achique la lectura, amplíela: de 1000 carillas de su bibliografía están leyendo 20, proponga 100 y las leerán (habrán leído 5 veces más)
Este mismo hecho, el de contar con bibliografías tan extensas provoca que los alumnos no lean antes de clase. No es ninguna novedad que el aprendizaje del alumno en clase crece exponencialmente en función a la cantidad de lectura previa sobre el tema.
Profesor: Si no resume y señala lo esencial, los alumnos irán a clase sin leer el material y la calidad de su clase será considerablemente más baja, no podrá profundizar ni interactuar con ellos. Terminará repitiendo los libros. Dando menos leerán más y leyendo más entenderán más.
De este modo, en las facultades que evalúan con un final de toda la materia, los alumnos no leen durante el año y llegan al final del curso con una cantidad de libros inabarcables, que deberán seleccionar según su criterio. Profesor: es mejor que usted seleccione lo que es importante de lo secundario, si no lo hace usted lo harán los alumnos y podrán equivocarse.
De la misma manera, la calidad de lectura en la Universidad es cada vez mas pobre (no por el contenido, sino por la actitud). He visto chicas estudiar para recitar: eso es todo un método de lectura que algunos llegan a dominar con maestría, porque uno debe decir dos o tres veces lo que esta leyendo, y en muchos casos practicarlo frente a un amigo o un espejo. A partir de este método, he visto chicos y chicas sacar notas altísimas luego de recitar párrafos e ideas textuales de los resúmenes, apuntes de clase o de la conclusión de alguno de los libros de la inabarcable bibliografía. De la misma manera, el hecho estudiar para pasar determina una actitud mental en el lector, algo así como la preparación de una carpeta “provisoria” para pasar el examen en cuestión (que después será descartada).
Profesor: sus alumnos no están pensando. Si tienen tanto para leer no tienen tiempo de hacerlo, es tan sencillo como que no lo harán. Apenas podrán “ojearlo” o leerlo en diagonal y memorizarán lo que consideren esencial para poder simular que han leído. No se deje engañar más y ante todo, no los obligue a engañarlo. Déle la posibilidad real de leer pensando para “aprender” y así poder “explicar” lo que han leído (no “recitar”)
Este sistema de estudio (eterna lectura y evaluaciones solo de contenido, no de calidad) llevan a los alumnos a estudiar para pasar. Parece obvia la definición pero es bastante grave a mi parecer. ¿Cuál es la gracia de estudiar para pasar? Cuál es el beneficio de pasar?. Estudiar para pasar el examen implica no estudiar para entender, no estudiar para recordar, no estudiar para trabajar, no estudiar para saber, no estudiar para aprender, no estudiar para transmitir, no estudiar para criticar, no estudiar para nada, solo para pasar.
Profesor: sea honesto, le han dicho la lección pero no han aprendido. Usted ha fallado y encima los ha aprobado.
“Leer para decidir”
En los estudios de Maestría tipo MBA no se evalúa contenido, no se evalúa lectura, no se evalúa siquiera una opinión. Se evalúa la decisión.
Este hecho condiciona y determina la actitud del estudiante frente a su material de estudio. De nada servirá leer en diagonal, ojear o memorizar un artículo o un libro si finalmente no sabremos como aplicar ese conocimiento a un problema dado. El método del caso como método de enseñanza es en este sentido un gran hallazgo de las Escuelas de Negocio. Se lee para la acción, porque al final siempre habrá una decisión.
¿Entonces qué haces? es la pregunta de Maestría: ¿Entrarás o no a ese mercado?, ¿Contratarás o despedirás a esa persona?, ¿Al cliente lo llamarás por teléfono o le enviarás un email?, ¿Qué conviene esta vez?, ¿Invertirás en ese negocio?, ¿Aceptarás ese trabajo?, ¿Pedirás las vacaciones?, ¿Le dirás a tu jefe eso que tanto te molesta?, ¿Pensarás una solución creativa?, ¿Cómo saldrás de este problema?, ¿qué podrás aportar de nuevo?….
….¿lo digo o no lo digo?, ¿lo hago o no lo hago?, ¿y si lo hago, cómo lo hago?….
Cuando se piensa de esta manera, se estudia de otra manera, no importa si no recordaré este concepto a la perfección, no importa si no sabré repetir este párrafo o esta definición; lo que importa es que esta teoría mi ilumine una futura decisión, me dé herramientas para la misma. Si este criterio del autor, este concepto o esta idea es entendida, podrá ser volcado concretamente en una acción posterior (ya sea hablemos de carreras sociales, de negocios o más exactas). Y esta acción posterior, entiendo yo que debería ser practicada en la misma Universidad. ¿Porqué no practicar la toma de decisiones?, ¿porqué no salir, aunque sea a modo de ensayo, de la teoría pura?, este ida y vuelta entre la teoría y la práctica es el método que al fin de cuentas me enseñará cómo debe ser enfocada y aprendida esa teoría.
Siendo prudentes y entendiendo que, por diferentes razones, tal vez este método no pudiera ser aplicado textualmente a la Universidad, creo que el hecho de estudiar para decidir es un concepto fundamental para ser tenido en cuenta en el desarrollo de cualquier etapa de aprendizaje, ya sea en el estudio de Posgrado, Universitario y porqué no también en etapas anteriores…
Más aún, tomando en cuenta que el estudio de postrado es una etapa de estudio excluyente, como no todos los universitarios lo harán, la Universidad tiene un compromiso muy grande en formar profesionales que ya deberán estar preparados para hacer frente a sus decisiones. Por eso mismo me pregunto: ¿podemos egresar como profesionales y salir a competir en el mundo laboral sin estar entrenados para la toma de decisiones? Hemos leído mucho, pero no sabemos para qué, porque ya hemos aprobado esos exámenes para los que habíamos estudiado. ¿Cómo ejerceremos entonces nuestras profesiones si no hemos estudiado para ello. Hemos estudiado para repetir, no para decidir y para ejercer?