Conectando los puntos

“Haz lo que tengas que hacer, pero hazlo ahora”

Julio 18, 2008 · 1 comentario

Tengo ganas de escribir un montón de cosas. Sobre el futuro de los partidos políticos (lo que se viene hablando hace un tiempo ahora cobra valor: un partido de derecha y un partido de izquierda, ambos con ex peronistas, ex radicales y un poco de todo, tal vez con Macri y Carrio como conductores respectivamente), sobre como se va a reestructurar el PJ ante esta situación, sobre la derrota de Nestor Kirchner, sobre las opciones que ahora le quedan a Cristina, sobre las instituciones argentinas, la división de poderes y el impacto de este suceso en el reparto de poder nacional, y por supuesto sobre Cobos (y sobre cuánto de su gesto fue por grandeza y cuánto por oportunismo, de alguien que al fin y al cabo se sirvió como marioneta electoral de un proyecto de poder que ya conocíamos desde los últimos tiempos del mandato “oficial” de Nestor Kirchner)…. pero no hay tiempo para todo esto.

La verdad es que, sean cuales sean las razones de cada uno, 67 senadores han tomado lo que entiendo es una decisión acertada. Ví y escuché el debate por televisión hasta la madrugada y debo reconocer que me emocionó el final. Por eso prefiero postergar los análisis más profundos (y mas bien pesimistas, sobre una dirigencia política que no creo que haya cambiado de la noche a la mañana) y en cambio dejarme llevar por el entusiasmo. 

A mi entender, la gran noticia es la siguiente: existe el poder legislativo (y existe la división e independencia de los poderes). Igualmente, lo paradójico de lo que pasó es el hecho de que un miembro del poder ejecutivo tuvo la oportunidad de decidir por el legislativo. Se imaginan que hubiera pasado si en lugar de Cobos hubiera decidido un vicepresidente alineado al oficialismo? El Poder Ejecutivo hubiera decidido la delegación de poderes a él mismo por parte del poder legislativo (hubiera sido algo así como Juez y Parte). Una ridiculez absoluta. Luego del avasallo de poder de la Presidente pretendiendo asignar impuestos excesivos, no votados por los representantes autorizados para ello y no coparticipables, y luego de que el rechazo de los argentinos la obligo a llevar esta decisión a refrenda del Poder Legislativo, hubiera sido ella misma quien se autoconfirme. Se dan cuenta lo cerca que estuvimos de esta situación?

En este marco, un amigo me envió estos párrafos que escribió uno de sus hermanos para sus otros hermanos que viven en el exterior, pidiéndome que los publique aquí. Resume las sensaciones de hartazgo frente a los discursos y posiciones clientelistas y corporativistas de la política y transmite la gran alegría y esperanza que vivimos anoche la mayoría de los argentinos:

“Anoche no me pude despegar de la transmisión del debate en el Senado, hasta casi las 5 AM (habían arrancado a las 12:00 del mediodía. Fue por lo pronto muy emocionante, muy reconfortante, ver y escuchar las exposiciones de cada Senador. Muchos de ellos estuvieron realmente impresionantes, realmente a la altura de los líderes que uno quiere que aparezcan en estas situaciones, vinieron preparados, con libros, con citas, con argumentos claros, con sentido común, mirando hacia el futuro, con ánimos republicanos, con real responsabilidad sobre su papel en la historia. Otros, siempre los hay, hablaron solo de “obediencia partidaria”, de “golpistas”, de décadas y tiempos pasados que ya a cada vez menos les interesan.

Pese a la tremenda mayoría del gobierno en el Senado, la cantidad suficiente de Senadores, pese a las presiones, pese a los rumores de coimas, amenazas, ofertas de obras públicas y más presupuestos para sus provincias, etc., pudieron tener la libertad de pensar como individuos y representantes de la gente, y a las 4:30 y media de la mañana votaron todos juntos, y el contador tiró un “36 a 36”: La ley indicaba segundo round de votaciones. Si había nuevo empate, desempataba Julio Cobos, Vicepresidente del Ejecutivo y Presidente del Senado. Pidió la palabra antes del segundo round (no está en el protocolo), y habló muy nervioso, agotado, con signos del peso de la presión y de la soledad que tuvo en estas semanas por haberse acercado al campo, por haber recibido a la iglesia, a gobernadores y a intendentes para entender que estaba pasando realmente en la calle, en la gente. En definitiva, por querer ser lo que la gente le pidió con el voto: “Representante de todos, de la verdad y del bien común”. Habló con esas señales de abatimiento, pero con una calma, una transparencia y una simpleza que realmente me emocionaron. Les pidió a los Senadores que entiendan que la gente quería una solución, acordada, de todos, y que un empate evidentemente reflejaba la necesidad de darle mas vueltas al tema, que no había consenso, que esto no era una solución claramente para la mayoría, ni de la mayoría, que creía que debían ir a cuarto intermedio.

El jefe del bloque oficialista le dijo “Si hay que hacerlo, hagámoslo ahora”, “Si fuimos elegidos en la lista oficialista, hay que defender el proyecto oficialista”, y agregó “que se quiebre, pero que no se doble” (un verdadero buscador de la verdad, un verdadero humilde entendedor de que la realidad es profunda, compleja y con matices, y no blanco-negro, River-Boca, que el entendimiento entre los hombres requiere diálogo, paciencia, aceptación, tiempo, trabajo; un hombre leal a la verdad hasta la muerte, antes que a personas o partidos. Un verdadero, absoluto, cabal y orgulloso tarado).

No quedó otra que ir a la segunda votación: 36 a 36 volvió a marcar la pantalla. Desempataba Cobos…. Confieso que me temblaron las piernas, que sentí la presión que le corría al tipo por las venas, yo no hubiese podido hablar. El lo hizo de a frases cortas, en vos baja. “Es el día mas difícil de mi vida. Muchos me dijeron que debía apoyar el proyecto oficial, que lo contrario era inconcebible. Mi corazón me dice lo contrario. La gente quiere vivir en paz, quiere una salida consensuada. Esta no es la solución. Quiero seguir siendo Vicepresidente, compañero de fórmula de Cristina hasta 2011. Sé que ella me va a entender.” (no textual). Y remató: “Mi voto no es a favor de la ley”. Se paró tranquilo, y se fue cayado.

Me fui a dormir en paz, fue uno de esos momentos en que uno vuelve a creer. Dormí un par de horas, me levanté para ir a trabajar, me metí en la ducha, repasé toda la historia, y la verdad es que me emocioné hasta las lágrimas. Creo que porque me di cuenta de que pese a tratar de ser “valiente, optimista, incansable, creyente, alegre, buen guía para otros”, yo mismo, en lo mas profundo, venía hace meses apagado, cada vez mas deseperanzado, entregándome a las sensaciones oscuras que generan las noticias sobre coimas, vendidos, corruptos, ideas de un país sin salida, sin arreglo, condenado a vivir en un futuro incierto. Y de repente, un tipo al que no conozco, que desde el primer momento me pareció buen tipo en su aspecto, y me pregunté como podía haberse sumado al círculo de poder de una persona que considero maligna, mentirosa (el peor defecto del mundo), egocéntrica y soberbia al extremo como Nestor, y por sumisión Cristina, sacó a relucir al patriota interno, a un tipo simple, sencillo, humilde, de familia, con miedo, sin querer estar donde la historia lo había puesto, pero que tuvo la valentía suficiente, enorme, gigante, de jugarse por la gente y por la verdad, sin siquiera saber si la tiene (pidió perdón si se estaba equivocando, y fue un perdón honesto, no como los muchos que escuchamos en estos meses de gente del Gobierno).

Lloré porque vi, sin vergüenza, casi con ternura, que yo también necesito contención y de líderes que me inspiren, que por debilidad, sin darme cuenta, había caído en cierta desesperanza y descreimiento principalmente en el hombre en general, y porque me alegró volver a creer, en nuestra gente, en nuestras instituciones, en nuestro futuro, al menos por un rato. Y eso quería compartir. Hoy digo: creo que Argentina está creciendo, madurando, a golpes, por caminos que a veces, desde el día a día, no se entienden, pero creo que de esto vamos a sacar muchísimo, ayer se hizo historia, y todos fuimos parte. En la calle hoy había mejores caras, ánimos renovados, cierta paz en la gente. El tiempo del autoritarismo, prepotencia, manipulación y mentira de Nestor terminó. Va a seguir dando pelea, pero terminó. El de Cristina puede estar empezando, si tiene la inteligencia y humildad para replantear formas, estilos y entornos. El de Cobos… hoy en el país es “El Diego”.

Felipe Leonard

Categorías: Política y elecciones
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1 respuesta hasta el momento ↓

  • sil // Julio 20, 2008 a 12:11 am | Responder

    Comparto absolutamente la posibilidad de recreer de volver a confiar, en realidad de creer por primera vez en mi corta vida, en las instituciones. Ojala q de verdad sea un quiebre, un antes y un despues a un estilo de confrontacion que este pais no quiere… mas alla de lo q pueden sacar como ventaja dsd ahora, tanto Cobos como los demas, que empecemos a mirar para adelante, a pensar en un proyecto, que nos incluya a todos.

    suerte!
    Viva la Patria!

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