Conectando los puntos

El mito de Cuba

Marzo 13, 2008 · 3 Comments

Si alguien todavía sueña con el mito de la revolución Cubana, del Socialismo o la liberación frente al Imperio, le recomiendo esta filmación (y otras mas) que hizo Martín Varsavsky en Cuba.Varsavsky no es un “facho”, ni un defensor de las fuerzas armadas o algo así. Es un progresista con todas las letras, cuyo primo fue asesinado por los militares argentinos y el se salvó de suerte. Es muy interesante entonces verlo reconocer que todo lo que escuchó y de lo que habló en su adolescencia era una mentira, porque Cuba es una mentira.

Según el mismo dice, lo que está contando es “la breve historia de un progresista argentino/español que tenía una visión de Cuba a la Michael Moore hasta antes de visitar la isla. Mi visión actual es que no hay progresismo en Cuba, y que lo único que puede serlo es deshacerse del Castrismo y abrirse al mundo…”

Estos videos y escritos de Varsavsky en Cuba me hacen acordar al libro de Jorge Lanata que leí hace poco “Morir de amor” donde describe como los guerrilleros no se daban la libertad de renunciar a la guerrilla si se arrepentían y se mataban entre ellos. Cuenta la historia de algunos pobres ilusos revolucionarios que se sumaban a esa locura sin saber de que se trataba y se encontraban con que su héroe el Che era un asesino serial que de lo único que hablaba era de violencia y muerte, sin ningún tipo de humanidad. Aparte no tenían ni un plan serio de pelea o de lucha, ni mucho menos un plan de gobierno para cuando asumieran los Estados que consiguieran.


Durante la guerra entre los militares y la subversión murieron muchos miles de chicos que se habían “comido el verso” de la revolución, mientras que la mayoría (sino casi todos) de los intelectuales o jefes que los mandaban a la batalla están hoy vivos.
Estos se dividen en dos grupos: Por un lado están los que no sirven para nada y entonces se dedican a la política populista y cobran un sueldo del estado (de los impuestos que aporta el sistema capitalista que ellos querían derrocar). Estos todavía reivindican la revolución porque el “lugar común” ideológico se los permite.
Los otros son empresarios liberales y agiornados completamente. Estos últimos hablan de “pecados de adolescencia”, y seguramente algunas noches de lluvia se ecuerden a sus amigos que no corrieron con su misma suerte.

Algo que todavía tenemos que entender los argentinos es que la violencia de los 70 ha sido absurda, injustificable, inmoral y delincuente, de ambos lados de la vereda ideológica. Y que reconocer que el Che Guevara era un asesino que se levanto en armas contra el estado de derecho, mató compatriotas y promovió el desarrollo de un sistema totalitario y sangriento (como lo fueron todos los regímenes comunistas del mundo), no significa que entonces los militares hayan sido gente honesta y patriótica que nos hayan salvado de este demonio. De la misma manera, ellos se han levantado en armas contra su propio pueblo y lo han hecho brutal y sistemáticamente. Para mi, ambos merecen el mismo repudio y juicio.

Lo que todavía no puedo comprender es como un montón de gente que conozco, por el solo hecho de odiar a los militares y al proceso se ponen una remera del Che Guevara y lo reivindican como un “idealista”. Como si esta palabra alcanzara para justificar la masacre que provocó y condujo (de su propia mano y del enemigo) por un proyecto que tenía como fin un país pobre y con aún menos libertad, como es hoy Cuba. Al menos, si no lo creen un delirante con una patología violenta (lo que yo creo), que reconozcan entonces que era un “imbécil” que mató y se mató por un proyecto absurdo. Y que las “semillas de verdad” que dieron vida al comunismo no dieron más fruto que un árbol espantoso, burocrático, tiránico y empobrecido.

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3 responses so far ↓

  • puchuruco // Marzo 13, 2008 at 4:58 pm

    Todas las ideologías del hombre dicen tener la verdad en sus palabras. Los Nazis, al igual que los Comunistas, la Iglesia, el Neoliberalismo, etc. Todas dicen ser “el camino” hacia la libertad. Todas mienten. De alguna u otra manera, el discurso de libertad esconde siempre un “siempre y cuando estés con nosotros y respetes nuestras reglas y dogmas.” Entonces, uno tiene dos caminos: morir a manos de la Institución (sea en sentido literal o figurado) en nombre de “la libertad”; o ser “libre” de seguir solo los principios de la Institución y respetarla como Sagrada.

    He ahí el problema. El hecho que algunos decidan que “tienen que luchar por el pueblo”, mandando al pueblo a morir sin saber por qué.

    Ahora bien, la cosa nunca es unilateral. Por ejemplo, si los Zares de Rusia no hubieran sido tan hijos de puta, el comunismo no se habría establecido en Rusia. La cosa habría funcionado de otra manera. Cuando hay conflicto, las dos partes tienen responsabilidad.

  • franciscovillamayor // Marzo 13, 2008 at 5:08 pm

    Gracias por comentar! Personalmente, disiento en que las Religiones son una ideología. Ya sea la Judía, Católica, Musulmana o la que fuera. Son cosas absolutamente diferentes. De hecho han existido en diferentes sistemas políticos, sociales y culturales. Saludos.

  • puchuruco // Marzo 25, 2008 at 3:28 pm

    Es verdad, las religiones van más allá de las ideologías. Son una forma de vida y en muchos casos lo que promueven sus líderes difiere del estilo de vida que llevan los creyentes. Es como decir que todos los musulmanes son fundamentalistas, o que todos los católicos son cucufatos.

    Sin embargo, en un sentido estrictamente político, tanto las grandes religiones como los sistemas políticos pretenden ser “el camino” “la única verdad”, etc. Recordemos todos los cismas que han existido dentro del comunismo. Que los “marxistas leninistas” son los que siguen el camino correcto y los “luxemburguistas trotskistas maoistas” están equivocados, por decir. De la misma manera, la Iglesia Católica ha tenido cismas tan absurdos como entre los que creen que Jesús es Dios o los que asumen más bien que fue un elegido. Si a fin de cuentas creen en el mismo personaje.

    A lo que me refiero es a que se trata de gente que persigue el mismo ideal, busca los mismos resultados, pero que entra en discrepancias por banalidades. A fin de cuentas, todo se reduce a la búsqueda del poder de cada grupo.

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